Conocida por su clima de indulgencia, Amsterdam es una capital europea que ofrece mucho más que la simple experiencia sensual. Hogar de Rembrandt, Van Gogh, la arquitectura clásica y, por ...
Conocida por su clima de indulgencia, Amsterdam es una capital europea que ofrece mucho más que la simple experiencia sensual. Hogar de Rembrandt, Van Gogh, la arquitectura clásica y, por supuesto, los canales, esta «Venecia del norte» ha desarrollado su gloria del siglo XVII en una presencia cosmopolita y próspera del siglo XXI. En el corazón de las potencias financieras de Europa occidental, la capital neerlandesa se ha valido de su ubicación geográfica, su población bien educada, una elevada calidad de vida y una actitud tolerante para crear un paquete atractivo que alberga las oficinas europeas de más de 1.400 corporaciones extranjeras. Esta meca cultural también es la ubicación de uno de los aeropuertos, de los puertos y de las Bolsas más grandes de Europa. En estos días, casi el 50% de la población de Amsterdam no es de origen neerlandés y casi todo el mundo habla inglés. El sistema de transporte de la ciudad es tan impresionante como sus estadísticas financieras, y Amsterdam es un sueño para la orientación. Compacta y segura (a menos que sea un peatón en una de las rutas de bicicleta), la ciudad resulta accesible para la población local y los visitantes, que recorren la ciudad gracias a un estupendo sistema de tranvías o en bicicleta por una de las muchas rutas. Amsterdam, aunque puede resultar húmeda a veces, disfruta de un clima bastante agradable, que anima a peatones y ciclistas. Además, los canales reducen el tráfico rodado al mínimo. En todos lados se pueden encontrar recordatorios de la tremenda herencia cultural de Amsterdam. El casco antiguo histórico contiene más de 6.000 edificios históricos protegidos, muchos de ellos estrechas y trabajadas mansiones a lo largo de los canales. Como se podría esperar, la ciudad ofrece una amplia selección de excelentes museos. Cuando acaba la jornada de trabajo, los ciudadanos de Amsterdam se gastan el dinero en los muchos restaurantes, cafés y bares de la ciudad. Fantásticas cocinas de todas las culturas imaginables satisfacen los apetitos de los comensales y los clubes nocturnos ofrecen una variada gama de preferencias. La ciudad, que es casi una obligación para cualquier viajero serio, es una mezcla de lo viejo y lo nuevo, lo tradicional y lo moderno, lo atlético y lo apático, lo serio y lo extraño; como los ciudadanos y visitantes que viven en ella o la visitan.